LA CRISIS. Ahora en serio

Muy buenas, soy Guillermo FLAsCinDER, saludos varios.

Como bien sabéis vamos a sacar dentro de poco (ponle 5 días) el FLAsCinDER Crisis. Es necesario reírse de los problemas, si no lo hiciéramos seria imposible sacar las fuerzas para seguir adelante. Esto es lo que hemos intentado en nuestro fanzine de cómic y creo que nos ha salido muy bien.

Pero para reírte de algo primero has de entenderlo y hay momentos en los que la ausencia o el exceso de información sobre esta crisis lo único que consigue es que nos apetezca apagar la tele y darnos una ducha.

Yo no sé explicar bien la crisis, no es lo mio. Así que como buen fanzinero he aplicado la máxima editorial de “si no sabes hacer algo lo suficientemente bien, busca a alguien que lo haga mejor” . Así que aquí tenéis a nuestra colaboradora Yolanda Dib con su artículo (no lo llamemos resumen, son 4 páginas) de…

 

La Crisis. Ahora en serio:

Crisis, la palabra más oída y usada desde … ¿a que ya ni te acuerdas?
Pues para eso vengo yo, para recordaros desde cuando habláis de “crisis”. Desde cuando os levantáis por la mañana y después de lavaros los dientes y consultar el tiempo  no podéis salir de casa sin conocer la evolución de la prima de riesgo.¡Pues ya os digo yo que antes de 2008 aquí a nadie nos importaba un carajo ni la prima ni su riesgo!

Aprovechando el estreno del FLAsCinDER Crisis aquí va un resumen de cómo hemos llegado a esto.

Como mínimo hay 3 cosas que debemos comprender:
1. cuáles son los modelos de crecimiento y desarrollo de nuestro país
2. cómo funcionan nuestras administraciones públicas
3. qué papel han jugado los bancos como catalizador del espejismo en el que vivíamos.

Empecemos por lo primero. El modelo de crecimiento español se basa en 3 pilares:
1. El sector del turismo
2. El sector de la construcción
3. El sector industrial

Por desgracia hemos desarrollo un modelo de turismo no sostenible y que no ha sabido adaptarse con el tiempo. Hablamos de un turismo de sol y playa que comenzó en los años 60 y que atraía principalmente a turistas ingleses, alemanes y suecos que disfrutaban de nuestro clima y nuestros precios baratos. Con el tiempo dejamos de ser tan baratos y no supimos competir con países que surgían atrayendo a nuestros visitantes. Con la idea de retener a esos turistas se invirtió en el desarrollo de infraestructuras, urbanizando el litoral para darles todos los servicios. Sin entrar en el evidente impacto medioambiental que ahora sufrimos, al tratarse de un modelo estacional las infraestructuras quedaban infrautilizadas la mayor parte del año y el empleo que generaba era temporal y precario.

Para colmo, el boom inmobiliario en el litoral no ha tenido el éxito esperado para llenar nuestras costas de adinerados jubilados extranjeros, por lo que nos encontramos con entre 2 y 3 millones de apartamentos nuevos sin vender cubriendo nuestra geografía.

Y así llegamos al segundo pilar, el sector de la construcción. Las actividades del sector se dividen en cuatro tipos:
- edificación residencial,
- no residencial,
- rehabilitación,
- y obra civil.

Mientras que las tres primeras dependen principalmente de la situación económica, la obra civil depende de las Administraciones, por lo que su evolución va muy ligada a las decisiones políticas y además es donde las constructoras obtienen la mayoría de sus ingresos. Como bien explica el vídeo de Españistán con la reforma de la ley del suelo del 98 de golpe y porrazo la gran mayoría del suelo español pasa a ser apto para la urbanización. Así que nada, las constructoras a edificar coma locas, los listos a especular con los precios de la vivienda y los ciudadanos de a pie hipotecan hasta el hígado para comprar hoy lo que seguro que en 2 horas vale el doble:

Total, a una malas vendo y con lo que saco ¡me jubilo!

 

 

Eso sí, al menos el sector de la construcción generaba mucho empleo; en los primeros años de la década del 2000 daba trabajo a más del 11% de la población activa (muchos de los que ahora engrosan las listas del paro). Por desgracia, la mayoría eran chicos jóvenes que no acabaron sus estudios atraídos por los buenos sueldos y que ahora no disponen de cualificaciones que les faciliten la movilidad a otros sectores.

Y ya por último, ¿Qué ha sido de nuestra industria?, desde los años 50 el crecimiento de la industria ha ido ligado a políticas intervencionistas y proteccionistas de un gobierno autárquico basado en el sector público y la demanda interna que impedía su modernización.
A principios de los 80 se acometió la reconversión y el ajuste energético en los sectores siderúrgico, construcción naval y bienes de equipo y se detuvo la nacionalización de empresas en crisis. Por fin en 1986 la economía entró en fase de crecimiento y España entró en la Comunidad Europea. Sin embargo no hemos llevado a cabo las reformas estructurales necesarias y seguimos pecando de problemas como:
- la pequeña dimensión de las empresas nacionales,
- escasa internacionalización e inversión en tecnología,
- poca autofinanciación con excesiva deuda
- y formación deficiente de la mano de obra.

¡Con lo que pensábamos que nos lo habíamos currado para tener sectores de calidad reconocida, invirtiendo en diseño, sellos de calidad, denominación de origen, construyendo factorías, naves industriales, generando empleo…!

Y sin haber fortalecido aún la industria nos damos cuenta de que… ¡chollazo! llevándola a ciertos países podíamos “abaratar los costes de la molesta mano de obra”. Así que dejamos las oficinas principales y un almacén de logística en la península y el resto: maquinaria, producción y puestos de trabajo se marchaban a tierras lejanas (y no tan lejanas) y… ¡toma márgenes jugosos por nuestra política de reducción de costes! ¡Pero qué listos somos!

Claro que, si las empresas no generan empleo, la gente no dispone de ingresos, no consume y toca entrar en políticas de ajuste de precio, nos hemos comido el margen y estábamos igual que estamos si no peor.

Aclarado nuestro modelo económico entramos en el segundo punto, nuestro modelo de gestión pública que está basado en un sistema Estatal y Autonómico que ha generado la duplicidad de muchas competencias administrativas así como un excedente de funcionarios encargados de realizar farragosos y lentos procedimientos burocráticos a fin de justificar semejante organigrama.

A pesar de basarnos en modelos de crecimiento no muy fiables a largo plazo y de la menor agilidad y mayor gasto de nuestra administración, España disfrutó de un crecimiento envidiado por muchos países desde finales de los 90 hasta 2007. Gran parte de ese éxito vino en forma de créditos y préstamos por parte de las cajas y bancos a las familias, PYMES, grandes empresas y organismos públicos.

Como bien explica el vídeo de Españistán, a pesar de los salarios muy bajos la gente se permitía todos sus caprichos, los bancos repartían hipotecas a cualquiera sin preocuparse de si serían capaces de pagarlas pensando que el ladrillo es siempre un negocio seguro. La inyección de liquidez era tan grande y fácil de conseguir que nos ofrecía una imagen idealizada de nuestra situación real pero que nos gustaba tanto que en ningún momento nos planteamos que las cosas pudieran dejar de ser tan fantásticas.

Total, que llega 2007 y el nivel de endeudamiento de familias, empresas y administraciones públicas es insostenible. ¿Cuánto tiempo más hubiéramos podido vivir de préstamos? Supongo que no mucho más, pero eso nunca lo sabremos, ya que poco después y con eso de que vivimos en un mundo globalizado y que, por más que nos empeñemos, ni los españoles somos los más tontos ni nuestros políticos los más inútiles, nos encontramos con que las malas gestiones allende los mares explotan en paralelo provocando un ENORME COLAPSO FINANCIERO que ríete tu del crack del 29 (con eso de que no tenían twitter no llegó a ser Trending Topic y claro, nos impresiona menos).

El 13 de septiembre de 2008 se anuncia la caída de Lehman Brothers debido a los famosos créditos subprime 

 

 

John Bird y John Fortune son “The Long Johns”, una pareja de cómicos británicos con mucho arte en el campo de las parodias políticas, que nos explican con flema británica en qué consisten. Y cómo no, la tan conocida entrevista de Leopoldo Abadía con la explicación de los “Ninja

 

 

El caso es que comienza el efecto dominó; los bancos dejan de prestarse dinero, nadie sabe donde se encuentran los activos nocivos, los gobiernos empiezan a exigir que se “desmaquillen los balances”, reina la desconfianza, se cierran los grifos de préstamos, el mercado interbancario se seca y se disparan las primas de riesgo  y para colmo la famosa burbuja especulativa en los mercados inmobiliarios pincha y se desploman los precios de las viviendas, ese activo tan seguro y supuestamente siempre al alza con el que contaban en sus balances.

 

 

Lo “bueno” de todo esto es que podemos repartir las culpas entre muchos:

- A los bancos centrales y las instituciones internacionales porque no previeron la crisis o porque la facilitaron con sus políticas de exceso de liquidez.
- A las agencias de calificación del riesgo por  engañar con sus calificaciones crediticias.
- A los fondos de alto riesgo porque por saltarse a la torera cualquier regulación.
- Y por último, pero no por ello menos importante, a los banqueros que sacaron del balance muchos pasivos con riesgos dudosos (maquillaje de balances).

Todo esto nos pilla a nosotros como españoles mileuristas (los más afortunados) que mal que bien van pagando sus abultadas hipotecas y créditos. Pero ahora paraos un momento y extrapolad vuestros problemas económicos del día a día a las grandes empresas constructoras metidas de lleno en proyectos faraónicos y sin acceso a crédito para terminarlos. Los bancos les cortan los préstamos a ellos y a toda familia que tenga la osadía de querer comprar una casa.

¿Consecuencia? cierres de grandes inmobiliarias como Martinsa Fadesa en 2008, comienzo de despidos masivos, efecto contagio y cierre de muchas PYMES y autónomos cuyo modelo de negocio se basaba en ser subcontratas o proveedores de los gigantes de la construcción y por supuesto más concursos de acreedores por acumulación de impagos que concursos de “Miss Sunshine” hay en todo el territorio de los EEUU.

Todo ello elimina de un plumazo la supuesta liquidez que inundaba el país: empresas con impagos, trabajadores sin sueldos ni indemnizaciones, despidos masivos, imposibilidad de las familias de devolver los préstamos, expropiaciones y desahucios.
Aunque a muchos aun no les ha tocado directamente, el miedo se generaliza ante esa gran incertidumbre y nos volvemos auténticos ahorradores. Como consecuencia se paraliza el consumo, así que en 2009 la crisis se extiende al resto de sectores: comercios que cierran, grandes superficies y cadenas de supermercados que reducen plantilla, empresas de servicios cuyos servicios ya no son tan imprescindibles…

Y la guinda del pastel, los impagos de las Administraciones Públicas a sus proveedores. Empresas y autónomos que estaban financiando al sector público con la promesa de cobrar por sus trabajos prestados y que acaban cerrando por falta de liquidez (claro, el banco ya no les da crédito y el ayuntamiento no les paga!)

Resultado la bola de nieve se hace más y más grande.

Pero… hay más, además de la codicia de los mercados financieros venida de EEUU y de nuestra mala gestión crediticia (ni siquiera supimos endeudarnos para invertir en sectores que generaran modelos de crecimiento sostenibles para el futuro). No olvidemos que pertenecemos a la UE y además parte de la Eurozona y que no somos el único país que ha hecho mal las cosas (“mal de muchos…”) por lo que nuestros vecinos nos han abierto las puertas a un selecto club, el de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España. ¡Vaya humor sofisticado!)

No podemos olvidar que la Eurozona está integrada por países muy heterogéneos, y el empeño de integrarnos cueste lo que cueste, de instaurar una moneda única y de controlar la política monetaria desde el Banco Central Europeo, todas ellas decisiones más políticas que económicas, han arrebatado a los países de la Eurozona uno de sus dos mecanismos de regulación, dejando sólo la política fiscal para lograr la estabilización macroeconómica frente a perturbaciones asimétricas. Vamos, que los Gobiernos sólo pueden subir o bajar impuestos (y ya os digo yo que no nos los van a bajar) y si los políticos europeos buscan llegar también a la convergencia fiscal, a las naciones ya no les quedará capacidad de autoregulación.

En resumen, los intereses políticos definen la estrategia económica y claro, cuando llega el momento, podemos tener elecciones y cambiar de políticos, pero Europa se sigue moviendo por los mismos principios, así que de poco nos sirven tantas cumbres… ¡borrascosas!

Sé que os ha parecido largo, pero esto es a penas una pincelada. En todo caso espero que os haya parecido interesante y agradezco a los chicos de FLAsCinDER que me hayan permitido colaborar.

Si sois emprendedores, os gusta el marketing o estáis superenganchados al mundo de las redes sociales podemos intercambiar información en @yodica o en  mi blog  y aprender juntos.

  1. Domingo, 22 de abril, 2012 a las 22:07

    A esto hay que añadir otros problemas como son la convicción que tiene la gente de que hagan lo que hagan no podrán solucionar estas cosas. Que “alguien” debería arreglar estos problemas pero nadie sabe ni quien, ni cuando ni mucho menos como. La mentalidad de que las cosas algún día volverán a ser como antes (no piensan que si eso ocurriera nos volveríamos a pegar el batacazo)…

  2. Lunes, 23 de abril, 2012 a las 10:21

    Efectivamente estoy de acuerdo en que el derrotismo y la pasividad de esperar a que alguien solucione los problemas sólo conseguirán ralentizar el fin de esta situación. Debemos intentar aportar algo de positivismo y acompañarlo de acciones que contagien entusiasmo, ya sé que suena un poco naif pero el estado de ánimo hace mucho! Así que ya sabes, si te animas puedes dibujar el final del pressing bank con la parejita machacando a la “prima”
    Y siguiendo con el espíritu de colaboración si os animáis .. Algún voluntario para pagarme la hipoteca?? (me ha invadido el espíritu de Lola Flores!)